Energía Sostenible: La Energía y el reto de la sostenibilidad

Energía Sostenible: La Energía y el reto de la sostenibilidad

Posted by on Dic 9, 2015 in Blog | 0 comments

La Energía y el reto de la sostenibilidad

Informe mundial de Energía;  Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Departamento de las Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales Consejo Mundial de Energía

Más de 175 gobiernos han expresado su compromiso con Agenda 21, el programa para lograr el desarrollo sostenible centrado en el ser humano, adoptado en 1992 en la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas celebrada en Río de Janeiro. Agenda 21 subrayó la importancia de la energía para el desarrollo sostenible.

La Sesión especial de Asamblea General de las Naciones Unidas de junio de 1997, convocada para estudiar los progresos de Agenda 21, fue más allá. Resaltó que  los modelos sostenibles de producción, distribución y utilización de la energía eran de una importancia crucial para la mejora continua de la calidad de vida. Asimismo, declaró que la novena sesión de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (CSD-9, Comission on Sustainable Development), en el 2001, deberá centrarse en cuestiones relacionadas con la atmósfera y la energía, y con la energía y el transporte.

Para documentar las discusiones y los debates, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Departamento de las Naciones Unidas de Asuntos Económicos y Sociales (UNDESA, United Nations Department of Economic and Social Affairs) y el Consejo Mundial de Energía (WEC, World Energy Council; en castellano, CME) pusieron en marcha el Informe Mundial de Energía (World Energy Assessment) a finales de 1998.

Este informe analiza las cuestiones sociales, económicas, medioambientales y de seguridad relacionadas con el suministro y la utilización de la energía, y evalúa las opciones referentes a la sostenibilidad en cada uno de los campos. Presentamos el Informe Mundial de Energía en el mundo como un material de estudio para el proceso de la CSD-9, la reunión de “Rio más diez” del 2002 y para el futuro. Creemos que una síntesis de información revisada y validada sobre los modelos de producción y consumo de la energía constituirá un instrumento valioso para los planificadores energéticos en los ámbitos regional y nacional, así como para otros muchos grupos.

Nuestro futuro energético dependerá en gran medida de las acciones no sólo de los gobiernos, sino también de las uniones regionales, del sector privado y de la sociedad civil. Por este motivo, esta evaluación es el elemento central de un esfuerzo de difusión externa emprendido por PNUD, UNDESA y WEC. Esta difusión externa comprende diálogos regionales, intercambios entre países en vías de desarrollo, entre países en vías de desarrollo y países industrializados, y consultas con una amplia gama de terceros, incluyendo al sector privado, que no siempre están presentes en los debates.

El Informe Mundial representa un esfuerzo conjunto en el que han participado las tres organizaciones patrocinadoras, 12 autores principales convocantes, y los grupos de expertos que ellos reunieron. Los borradores del informe fueron distribuidos entre un amplio grupo de expertos y de representantes gubernamentales para su revisión y consulta. Esta revisión incluyó una reunión especial de Panel Asesor, la difusión por medios electrónicos y consultas en los ámbitos local, regional y global, así como con organizaciones no gubernamentales.

El Consejo editorial estudió el contenido de los capítulos en seis reuniones que se celebraron a lo largo de 16 meses. Mientras que el resumen general refleja el juicio y el examen combinados del Consejo Editorial, la responsabilidad de cada uno de los capítulos recae en el autor principal convocante.

energía desempeña un papel fundamental para la consecución de los objetivos interrelacionados del desarrollo humano sostenible en los campos económico, social y medioambiental. Pero si hemos de conseguir esta importante meta, tendrán que cambiar los tipos de energía que producimos y las formas en las que las utilizamos. Si no es así, se acelerarán los daños en el medio ambiente, aumentará la desigualdad y el crecimiento económico mundial estará en peligro.

No podemos ignorar sin más las necesidades energéticas de dos mil millones de personas, que no disponen de los medios necesarios para evitar ciclos recurrentes de pobreza y privaciones. Tampoco desaparecerán por sí mismos los problemas medio ambientales, locales y regionales ligados a las formas convencionales de utilización de la energía. Nos enfrentamos también a otros desafíos: los precios altos de los suministros energéticos en muchos países, la vulnerabilidad a las interrupciones del suministro y la necesidad de más servicios energéticos para respaldar el desarrollo continuo.

 El Informe Mundial de Energía,  afirma que son posibles las soluciones a estos problemas urgentes y que el futuro es mucho más una cuestión de elección que de destino. Si actuamos ahora para emprender una política inteligente, podemos crear sistemas de energía que nos conduzcan a un mundo más justo, más lógico desde el punto de vista medioambiental y más viable económicamente.

Pero cambiar los sistemas de energía no es un asunto fácil. Constituye un proceso complejo y a largo plazo, que requerirá grandes esfuerzos concertados por parte de los gobiernos, las empresas y los miembros de la sociedad civil. El consenso sobre las tendencias energéticas y los cambios necesarios en los sistemas de energía puede acelerar este proceso.

El Informe Mundial de Energía se emprendió, en parte, para conseguir un consenso sobre la forma más eficaz de utilización de la energía como un instrumento para el desarrollo sostenible. Su análisis muestra que debemos hacer más para promover la eficiencia energética y las energías renovables, y que tenemos que impulsar las tecnologías avanzadas que brindan alternativas para el suministro y la utilización de energías limpias y seguras.

También tenemos que ayudar a que los países en vías de desarrollo encuentren formas de evitar la repetición de las etapas despilfarradoras y destructivas,  que han caracterizado a la industrialización en el pasado. Esta publicación es fruto del intenso trabajo de muchas personas, y espero que contribuya a conseguir un mundo más justo, próspero y sostenible.

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